Detective Conan Wiki
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¡Temblorosos cuarteles generales de la policía! Doce millones de rehenes (Especial 2 horas)
Episodio 304
Título
Kanji 揺れる警視庁 1200万人の人質
Romaji Yureru Keishichō Sennihyakumannin no Hitojichi
Inglés The Trembling Police Headquarters: 12 Million Hostages
Español ¡Tiembla comisaría! Doce millones de rehenes (I, II, III y IV)
Latino Desconocido
Estrenos
Estreno Japonés 6 de enero de 2003
Estreno Español 15, 16, 17 y 18 de mayo de 2007
Estreno Latino Desconocido
Staff
Director Yasuichiro Yamamoto
Guionista Hirohito Ochi
Mashu Ito
Masato Sato
Director de Episodio Masato Sato
Director de Animación Mari Tominaga (jefe)
Atsushi Aono
Keiko Sasaki
Información
Temporada Undécima
Personajes no Debut Conan Edogawa
Miwako Sato
Wataru Takagi
Jinpei Matsuda (flashback)
Ayumi Yoshida
Mitsuhiko Tsubaraya
Genta Kojima
Ai Haibara
Ninzaburo Shiratori
Hiroshi Agasa
Kiyonaga Matsumoto
Juzo Megure
Kazunobu Chiba
Kogoro Mouri
Ran Mouri
Yumi Miyamoto
Sonoko Suzuki
Shinichi Kudo (fondo)
Makoto Kyogoku (foto)
Yoko Okino (cartel)
Masayoshi Sato (fondo)
Personajes Debut Kenji Hagiwara
Caso resuelto por Conan Edogawa
Juzo Megure
Siguiente pista de Conan Símbolo de mapa
Adaptado de Capítulos 369 - 373
Música
Opening I can't stop my love for you
Ending Overture
Cronología
Anterior La víctima que vuelve
Número 304
Siguiente El sospechoso invisible (1ª parte)


¡Tiembla comisaría! Doce millones de rehenes es el episodio #304 de Detective Conan. Se trata de un especial de dos horas que en Occidente se divide en cuatro partes.

En este capítulo, el pasado de Sato llama a su puerta cuando el terrorista que asesinó a Jinpei Matsuda, su antiguo compañero, vuelve a amenazar con bombas en Tokio tres años después.

Sinopsis[]

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Una bomba estalla matando a Kenji Hagiwara

Hace siete años, un artificiero de la Policía, Kenji Hagiwara, perdió la vida después de que estallara, sin previo aviso, una bomba de relojería que estaba desactivando.

Un día 6 de enero, dos bombas colocadas en dos edificios de apartamentos de Tokio desatan la alarma en la Policía Metropolitana. De su desactivación se encargan los dos mejores artificieros del cuerpo: Jinpei Matsuda y Kenji Hagiwara, rivales en su oficio y mejores amigos. En esta ocasión, Matsuda es el primero en desactivar el explosivo, mientras que a Hagiwara le ha tocado un dispositivo más complicado. A pesar de ello, Kenji no se preocupa y no se molesta en ponerse el traje de protección. Confiando en la tranquilidad de su amigo, Matsuda le dice por el móvil que esa noche irán de copas. Hagiwara, sonriendo, le responde que eso es un buen incentivo para trabajar más rápido, pero justo cuando lo dice, una cuenta atrás de seis segundos aparece en la pantalla de la bomba que está examinando. Al joven artificiero sólo le da tiempo a gritarle a sus compañeros que salgan de la habitación cuanto antes y a correr unos metros antes de que estalle el explosivo.

Ran, Kogoro y Conan por la mañana del 6 de enero

Por la mañana del 6 de enero de siete años después, nadie presentía lo que iba a ocurrir las próximas horas.

Siete años después, en una mañana aparentemente normal, Ran despierta a Conan y a Kogoro para que desayunen. Ella les pide que vayan rápido, ya que tiene que estudiar con Sonoko para los exámenes finales. Conan, que prometió a Ayumi, Mitsuhiko y Genta que vendría con ellos al Centro Comercial de Haido para subir a su noria gigante, no tiene muchas ganas de empezar el día. La voz de Shinichi Kudo narra entonces el comienzo de este tenso caso:

«Era lunes, 6 de enero, y las vacaciones de Navidad casi habían terminado. El primer día resultó ser muy tranquilo, pero los dos siguientes fueron toda una pesadilla.»

¡Tiembla comisaría! Doce millones de rehenes[]

Esa misma mañana, de entrada al trabajo, Miwako Sato escucha a Takagi llamándole la atención. Al girarse y al verlo, la detective se queda paralizada: Wataru, disfrazado con peluca y gafas de sol, tiene una apariencia idéntica a Jinpei Matsuda, el artificiero que fue compañero de oficina suyo hace tres años. Detrás de Takagi, Miwako ve también a su padre, Masayoshi Sato, y luego a la Muerte, que se acerca desde atrás a Wataru, acechándolo con la guadaña…

Yumi Miyamoto le pregunta a Sato qué le ocurre

Yumi le pregunta a Sato si le ocurre algo, pero la detective se desentiende y le responde que sólo está cansada.

De repente, una voz la devuelve a la realidad: la de Yumi Miyamoto, preocupada porque su amiga parecía estar en trance. Sato le asegura que se encuentra bien, que sólo necesita dar una vuelta, y se despide de ella diciéndole que se verán a las nueve, en el karaoke en el que han quedado. Al verla irse, Yumi suspira, sabiendo que Sato estaba pensando de nuevo en lo que ocurrió hace tres años.

Sato llega a la noria gigante de Haido

Al regresar a la noria gigante de Haido, Sato se ve invadida por los recuerdos de hace tres años.

Mientras tanto, en el Centro Comercial de Haido, el profesor Agasa y la Liga Juvenil de Detectives se encuentra en una de las cabinas de la noria gigante. Como de costumbre, mientras Mitsuhiko, Ayumi y Genta disfrutan de la atracción, Conan y Ai se quedan sentados con cara de aburrimiento. Poco después, Sato llega al pie de la noria, para investigar un caso. Nada más verla, los recuerdos invaden su mente.

Megure presentando a Jinpei Matsuda

El inspector Megure presentó entonces a Jinpei Matsuda, una nueva incorporación al Departamento de Investigación Criminal.

Un día de hace tres años, el inspector Megure presentó a una nueva incorporación al Departamento de Investigación Criminal: Jinpei Matsuda, que había trabajado en el Departamento de Seguridad Especial como artificiero. Como Sato aún no tenía compañero de oficina, Juzo le destinó a su mesa para que ella lo ayudara en su bienvenida. Desde el primer día, a Sato y a sus compañeros les molestó la actitud pasiva y descarada de Matsuda. Además, tenía la extraña costumbre de enviar mensajes a un amigo, del que decía que nunca le llegarían porque había muerto.

Sato se encara a Jinpei Matsuda

Molesta por su carácter descarado, Sato llegó a encararse con Matsuda.

El carácter del joven no cambiaba, y el día 6 de enero, cansada de verle escaquearse en la oficina, Sato se le encaró. Para su sorpresa, Matsuda le respondió hablándole de un fax que la Central de Policía había recibido cada año ese mismo día. Hace tres años, el mensaje fue un número 3 que cubría todo el papel. Los papeles de los años siguientes mostraron un 2 y un 1. Para Matsuda, el significado de los números era simple: representaban una cuenta atrás. Justo cuando lo dijo, Ninzaburo Shiratori mostró al inspector Megure el fax de ese año. No era un cero, si no un mensaje que rezaba lo siguiente:

«Soy el Caballero de la Mesa Redonda, y me dirijo a vosotros, estúpidos policías, para haceros saber que hoy a las 14:00 enterraremos la cabeza de nuestro camarada, y en su honor lanzaremos fuegos artificiales. Si queréis detenernos, venid a por nosotros. Hemos reservado el asiento 72 para vosotros, y allí os esperaremos.»

Para sorpresa de todos los agentes de la oficina, Jinpei fue aquella vez el primero en levantarse, y les dijo que si el mensaje hablaba de una Mesa Redonda con 72 asientos, estaba claro que el lugar al que se refería era la noria gigante del Centro Comercial de Haido.

Matsuda entra en la noria de Haido

Ignorando las advertencias de Sato, Matsuda se subió a la cabina 72 para desactivar la bomba.

Cuando llegaron, a las 13:30, una bomba ya había estallado en la cabina de mandos, haciendo imposible detener la atracción. Justo cuando la cabina 72 pasó por la parte baja, Matsuda se subió a ella desoyendo las advertencias de Sato. En el interior no había nadie, pero habían dejado una bomba de relojería, programada para detonar a las 14:00. El inspector Megure, al ver preocupada a Miwako, intentó tranquilizarla diciéndole que no temiera, que Jinpei tenía mucha experiencia desactivando explosivos por haber estado en la Brigada de Artificieros. Sato comprendió entonces que el amigo muerto del que él le hablaba era Kenji Hagiwara, que falleció en un atentado de hacía cuatro años. Juzo asintió entonces, y le contó que nunca pudieron encontrar al terrorista responsable. El motivo de Matsuda para cambiarse al Departamento de Investigación era el deseo de encontrar al que puso las bombas y así vengar a su amigo.

Cuando faltaban 5 minutos de la cuenta atrás, una nueva explosión en la cabina de mandos hizo temblar la atracción entera. Jinpei, a pesar de ello, dijo a Sato por el móvil que se encontraba bien; la sacudida había activado un interruptor de mercurio que podía provocar la explosión de la bomba con el menor movimiento, pero para él aquello no era un problema, pues decía que 3 minutos les bastaban para desactivarla. Pero justo después de que dijera aquello, apareció un mensaje en la pantalla del explosivo:

«Valeroso policía, como recompensa por tu valentía, te daremos un premio: la pista para descubrir el sitio donde habrá otros fuegos artificiales que tenemos preparados, tres segundos antes de la explosión. Que tengas mucha suerte.»

Jinpei envía la pista a Sato justo antes de morir

Matsuda envió la pista a Sato en los últimos segundos.

Según Jinpei, la cabeza del Caballero de la Mesa Redonda de la que hablaba el fax probablemente hacía referencia a un hospital, porque los caballeros de la Edad Media solían llevar cruces en el yelmo. Con seguridad, la pista que saldría en la pantalla de la bomba sería el nombre del hospital en concreto. Si desactivara la bomba antes de que faltaran tres segundos, la pista para la localización de la siguiente bomba no aparecería, así que Matsuda había decidido que no había que hacerlo. A pesar de los ruegos de Sato, Jinpei colgó la llamada y esperó hasta que la cuenta atrás llegó a su fin. En los últimos 3 segundos, tecleó rápidamente el mensaje que apareció en la bomba en el móvil, y se lo envió a Miwako. Su último pensamiento fue para Kenji:

«Lo siento, Hagiwara, no he atrapado al culpable. Espero que otros lo hagan por mí.»

Estalla la bomba en la gran noria de Haido

La bomba de la cabina estalló irremediablemente, llevándose la vida de Matsuda.

Tras esto, la cabina en la que se encontraba Jinpei Matsuda estalló en una nube de fuego. Instantes después, Sato recibió su mensaje, en el que ponía el lugar en el que estaba la otra bomba: el Hospital Central de Beika. Más abajo, otra frase ponía «¿Sabes? Me gustabas bastante».

De vuelta al tiempo actual, Sato vuelve a mirar el mensaje que le dejó Matsuda en el móvil. Sus pensamientos se ven interrumpidos de pronto por los saludos de los niños de la Liga Juvenil de Detectives, que la han visto al bajarse de la noria. 

Sato, el profesor y los niños se encuentran con Takagi y Shiratori

De vuelta al tiempo actual, Sato, el profesor y los niños se encuentran con Takagi y Shiratori enfrente de un restaurante.

Más tarde, regresando del Centro Comercial, Miwako, los chicos y el profesor Agasa se encuentran con Takagi y Shiratori frente a un restaurante. Al preguntarles por qué están allí, los dos detectives responden que han recibido una amenaza de bomba para ese local, aunque ya lo han registrado y no han encontrado nada. Como parece que han terminado, Sato les propone que vengan con ella y Yumi al karaoke, pero Ninzaburo declina el ofrecimiento, diciendo que no tiene ganas. De vuelta a su coche, Shiratori ve que hay pegado un sobre en la visera, en el que pone:

Estalla el coche de Ninzaburo Shiratori

El coche de Shiratori estalla ante los ojos de Sato, Takagi, la Liga Juvenil y el profesor Agasa.

Conan y Sato examinan a un malherido Shiratori

Conan y Sato encuentran a Shiratori herido de gravedad en la sien.

«¿Listo para la siguiente bomba?»

 Segundos después, el Toyota de Shiratori estalla. Sorprendidos por la explosión, Sato, Takagi y Conan corren inmediatamente hacia el vehículo en llamas, y encuentran a Ninzaburo tendido en el suelo, gravemente herido, con lo que Haibara identifica como un hematoma subdural agudo. 

Mientras varios agentes extinguen las llamas del coche y esperan a la llegada de una ambulancia, Mitsuhiko se pregunta quién habrá sido capaz de hacer algo así. Conan le responde que quienquiera que sea el responsable, está claro que va detrás de un policía. El delincuente debió enviar una pista falsa a la central y, mientras Takagi y Shiratori registraban el restaurante, entró en el coche de este último escabulléndose entre los clientes evacuados, y le colocó la nota y la bomba. El explosivo se activaba en cuanto se abría la puerta del coche por segunda vez, para salir. Sato le pregunta entonces a Shiratori por qué salió inmediatamente del vehículo, y él, débilmente, le entrega el sobre que había en el coche, mientras susurra que es algo relacionado con el recuerdo que la atormenta desde hace tres años. En su interior, hay otro mensaje:

“Soy un jugador de béisbol de la Liga Americana,  y esto es sólo el comienzo. La prórroga está a punto de empezar. El partido comenzará mañana al mediodía, y terminará a las tres de la tarde. Aunque encuentres a un lanzador de buen nivel, no lograrás detenerme. Al final le daré la vuelta al partido, y si queréis detenerme, entonces venid a por mí. Subid al montículo bañado en sangre de la caja de acero de los bates, y allí os estaré esperando.” 

Al mismo tiempo, los faxes de la jefatura de la Policía Metropolitana de Tokio se ven inundados por la llegada de decenas de mensajes idénticos. Miwako, que recibe una llamada del inspector Megure explicándole lo que ocurre, le asegura que se trata del mismo terrorista de los atentados con bomba de hace siete y tres años, y que va a ponerse inmediatamente a investigar. Sin dejar tiempo a Megure para detenerla, Sato cuelga el móvil y se dice a sí misma que esta vez atrapará al culpable, sea como sea. Pronto, la Comisaría Central envía un aviso a todo el cuerpo de policía:

«Comunicado urgente de la jefatura de Policía para todas las unidades. Todavía no hemos concretado el lugar exacto, pero hemos recibido un aviso de bomba. Se trata de dos artefactos. La hora prevista de la primera explosión es mañana al mediodía, la de la segunda a las tres de la tarde. Al igual que en los incidentes anteriores, deben darle credibilidad al presente aviso. Rogamos extremen las precauciones, y estén alerta en todo momento.»

Megure le muestra a Matsumoto el mensaje del terrorista

Tras ver el mensaje del terrorista, Matsumoto responde a Megure que deben resolver el caso cuanto antes.

En la central, Megure le muestra el mensaje del terrorista a Kiyonaga Matsumoto, el Superintendente del Departamento de la Policía Metropolitana de Tokio. Tras leerlo, con expresión seria, le dice a Megure que deben resolver el caso cuanto antes.

Sato se sorprende al oír a Conan en su coche

Sato se sorprende al escuchar a Conan, que se había escondido en su coche para preguntarle sobre lo que ocurrió en los atentados anteriores.

Mientras tanto, Sato conduce por las calles de Tokio, movida por el deseo de venganza contra la muerte de Matsuda. Ensimismada en sus pensamientos, se sorprende al escuchar a Conan en su coche, al que se había subido a escondidas. El pequeño detective, impasible, le pregunta qué es lo que tiene ese terrorista en contra de la Policía. Sato, suspirando, decide contárselo.

Hace siete años, dos terroristas colocaron dos bombas en dos edificios de alto standing, exigiendo el pago de diez millones de yenes. Amenazaron con hacer estallar los dos artefactos si la policía se atrevía a evacuar a una sola persona. Lograron desactivar uno de los dos explosivos, pero como  no pudieron inhabilitar el otro, tuvieron que aceptar las condiciones. En cuanto se lo comunicaron a los terroristas, la cuenta atrás de la otra bomba desapareció, y evacuaron los edificios pensando que la amenaza ya había terminado.

Sato explica que uno de los terroristas murió atropellado

Sato le cuenta a Conan que uno de los terroristas que pusieron bombas hace tres años murió atropellado al intentar huir de la policía. Lo habían localizado porque, en un ataque de conciencia, avisó para decir que una de las bombas seguía funcionando.

Pero treinta minutos después, uno de los terroristas llamó a la central, diciendo «La bomba continúa su cuenta atrás, ¿qué está pasando?». Al parecer había visto un fragmento repetido del telediario explicando los momentos anteriores, y lo había confundido con el directo. La Policía aprovechó aquel desliz para localizar su llamada, que provenía de una cabina telefónica. Cuando el terrorista se vio rodeado, intentó escapar, pero justo cuando cruzó la calle, fue atropellado por un camión, y murió en el acto. 

Poco después, la cuenta atrás volvió a ponerse en marcha en la bomba que no estaba desactivada. El artificiero que se encargaba de su inhabilitación, Kenji Hagiwara, perdió la vida en la explosión. Más tarde, investigaron el domicilio del chantajista atropellado, y descubrieron que había estado compartiendo piso con otra persona, pero nunca encontraron al otro terrorista.

Genta, Ayumi y Mitsuhiko leen el mensaje del terrorista

Genta, Ayumi y Mitsuhiko leen el mensaje del terrorista sentados en el coche de Takagi.

En los mismos momentos en los que Sato cuenta la historia a Conan, Takagi lleva a Haibara, Ayumi, Mitsuhiko y Genta en su coche diciéndoles que va a llevarlos a sus casas, pero ellos protestan afirmando que quieren quedarse para ayudarlo a buscar el terrorista. Ai, que relee el mensaje del terrorista, explica que si está dando pistas para encontrar las bombas, es porque quiere tender a la policía a una trampa.

Entretanto, el profesor Agasa se ve obligado de nuevo a ir llamando a los padres de cada uno de los niños de la Liga Juvenil de Detectives, diciéndoles que van a quedarse otra vez a dormir en su casa.

Haibara soluciona el mensaje del terrorista

Haibara explica a Takagi lo que significan las pistas de la nota del terrorista.

De nuevo en el coche de Takagi, Haibara dice que ha descubierto el lugar de la primera bomba: la Estación Sur de Haido, de la línea central Tohto. Hace tres años, el terrorista colocó bombas en la noria del Centro Comercial de Haido y el Hospital Central de Beika. Si se siguen las prolongaciones de las calles que salen de ambos sitios en el mapa, sus líneas se cruzan justo en la susodicha estación. La prórroga de la que hablaba el mensaje se refería a esas prolongaciones, y el lanzador de buen nivel hace referencia al lanzador que hay en el paso a nivel junto a la estación. La caja de acero de los bates es uno de los vagones de tren, y el montículo bañado en sangre se refiere al color rojo que identifica a la línea Tohto. 

Sato, que había estado escuchando a Ai por el pin transmisor que le ha acercado Conan, dice estar de acuerdo con la teoría. Enseguida avisa al inspector Megure, que envía a varias unidades a evacuar y registrar la Estación Sur de Haido. Pronto, uno de los policías encuentra un paquete que parece contener una bomba de relojería en su interior, pero poco después acaba estallando con una pequeña detonación que desprende confeti. 

Al escuchar que el dispositivo era falso, Conan y Haibara están de acuerdo en que el interés del terrorista no parece ser el dinero, sino jugar cruelmente con la policía. Tiene de rehenes a los doce millones de habitantes que viven en Tokio.

Todas las bombas de la Estación Sur de Haido resultan ser falsas

Los agentes registran la estación de Haido, pero todas las bombas son falsas, y despiden confeti al "explotar".

Durante los siguientes minutos, los otros agentes que registran la estación encuentran el resto de las bombas, todas igualmente falsas. En la jefatura de Policía, comunican a Matsumoto que tampoco han encontrado nada en los estadios de béisbol de la ciudad. El Superintentente asiente y pide que envíen unidades a investigar en todas las estaciones de tren. Sólo quedan cinco horas para que estalle la primera bomba.

Takagi recuerda a Yumi pidiéndole que protegiera a Sato

Takagi recuerda una llamada anterior de Yumi, en la que le advertía que debía evitar a toda costa que Sato corriera peligro, porque a ella la dominaba el deseo de vengarse del terrorista que mató a Matsuda.

Al amanecer del siguiente día, Sato y Takagi llevan a los niños de la Liga Juvenil a desayunar a una cafetería. Mientras los chicos desayunan, los dos detectives hablan sobre lo extraño de que en la Estación Sur de Haido, a la que parecía referirse el mensaje, solo hubiera bombas falsas. Takagi, por cierto, explica a Sato que Shiratori ya sido operado de sus heridas y evoluciona favorablemente. Mientras mira a Sato, que cierra los ojos aliviada, Takagi recuerda lo que le había dicho Yumi Miyamoto por teléfono el día anterior: que evitara que Sato corriera riesgos innecesarios, porque aquél terrorista era el mismo que mató a Matsuda, su antiguo compañero de comisaría. Según Yumi, Matsuda se parecía bastante a él en sensibilidad y corazón, y Sato está empezando a darse cuenta de ello.

Ensimismado en sus pensamientos, Takagi tarda en darse cuenta de que Sato está llamándole la atención. Ella le dice que va a seguir investigando mientras él devuelve a los niños a casa y regresa a Comisaría para ayudar al inspector Megure. Wataru asegura que puede seguir investigando con ella, pero Miwako le espeta que un detective atontado por falta de sueño no será de ayuda. Acto seguido, se marcha con el coche, pero mientras se aleja del lugar se queda mirando a Takagi por el retrovisor. De nuevo, cree ver a la Muerte tras él, pero Sato se dice a sí misma que no le permitirá que aparte de su lado a nadie más.  

Sonoko y Ran al comienzo de los exámenes finales

Sonoko y Ran se disponen a empezar con los exámenes finales.

Entretanto, en el instituto Teitan empiezan los primeros exámenes finales. Sonoko ha traído una foto de Makoto Kyogoku para que le dé suerte, algo que hace sonreír a Ran. Ella, mirando el móvil una última vez antes de empezar el examen, también piensa en que Shinichi siempre va estar a su lado.

Genta, Ayumi y Mitsuhiko le dicen a Takagi que no puede rendirse con Sato

Genta, Ayumi y Mitsuhiko reprochan a Takagi que esté rindiéndose en la conquista de Sato.

En otro lugar de la ciudad, Takagi intenta de nuevo a devolver a los niños de la Liga Juvenil a sus casas, pero como de costumbre, lo ponen en apuros al preguntarle si va a seguir obedeciendo tanto a Sato cuando estén casados. El detective les responde que duda de que eso ocurra, porque el otro día Sato canceló una cita con él justificándose en que estaba gafada, porque todas las personas que le importan acababan muertas: su padre, su profesor de educación física, su compañero del club de béisbol, y Matsuda, sobretodo Matsuda… Conan le dice a Takagi que probablemente él piensa que no puede compararse con él ni de lejos, porque sacrificó su vida para salvar a un hospital. Haibara, por otra parte, comenta que tampoco se puede culpar a Sato, los recuerdos de los seres queridos que se echan de menos se mantienen idealizados en la memoria.

En el instituto Teitan, los estudiantes de segundo de preparatoria han terminado su primer examen, el de matemáticas. Ran se da cuenta de que las sirenas de policía no han parado de sonar en toda la mañana.

Humo saliendo de la Torre de Tokio

Desde el coche, Takagi y la Liga Juvenil ven que está saliendo humo de la Torre de Tokio.

En el coche patrulla de Takagi, Conan relee una y otra vez el mensaje del terrorista. Si se repite el patrón de los anteriores atentados, y él quisiera poner un cebo para vengarse de la Policía, debería ser más fácil encontrar el significado de la pista «Subid al montículo bañado en sangre de la caja de acero de los bates, y allí os estaré esperando». La solución la dan sin saberlo Ayumi, Mitsuhiko y Genta, cuando ven la Torre de Tokio por la ventanilla. Para Conan no hay duda: la sangre hace referencia al color rojo de la torre, y la caja de acero de los bates simboliza el ascensor que hay en su interior.

Takagi le dice a Sato que va a subir a la Torre de Tokio

A pesar de las órdenes de Sato, Takagi recuerda las palabras de Yumi, y le comunica que va a subir a la torre.

Más tarde, cuando el grupo llega en coche al pie de la Torre de Tokio, se encuentran con una multitud congregada alrededor. Takagi les pide a los niños que se queden un momento en el vehículo, que él va a preguntar qué ha ocurrido. Varios encargados de la torre le explican que ha habido una pequeña explosión en el área del mirador, y el ascensor se ha detenido. Han ordenado evacuar a todo el mundo, pero una niña ha quedado atrapada en uno de los ascensores. Sato, al escuchar lo que le cuenta Takagi, recuerda el atentado de hace tres años y le ordena que se quede quieto y la espere, que ni se le ocurra entrar a la torre. Wataru, sin embargo, recordando las palabras de Yumi, le contesta a Sato que lo siente, pero que debe entrar a investigar.

Conan sigue a Takagi dejando a sus amigos en el coche patrulla

Conan sale del coche patrulla para seguir a Takagi, y pide sus amigos que vigilen por si ven al terrorista.

Tras terminar la llamada con Sato, Takagi les dice a los niños de la Liga Juvenil que va a entrar a la torre a investigar, así que no quiere que se muevan del coche. Mitsuhiko, Ayumi y Genta asienten, apesadumbrados. Cuando el detective se ha alejado, Conan pide a Haibara que cuide de los chicos y sale del vehículo. Los tres protestan al verlo irse, pero Conan se despide de ellos asegurándoles que sólo va a echar un vistazo, y que la tarea de ellos será vigilar que nadie ponga una bomba en el coche. Para animarlos, les dice que puede confiar en la Liga Juvenil de Detectives, pero ellos asienten sin estar muy seguros.

Pronto, tras recibir los informes de Takagi, la jefatura de Policía Metropolitana de Tokio emite otro aviso a sus agentes:

“¡Emergencia, emergencia! ¡Aviso a todas las unidades! Hay grandes posibilidades de que hayan colocado una bomba en la Torre de Tokio, en el distrito de Minato. Diríjanse al núcleo problemático y bloqueen la entrada a la Torre de Tokio cuanto antes. Evacúen los edificios colindantes.”

Takagi recupera a la niña atrapada con la ayuda de Conan

Takagi recoge a la niña atrapada en el ascensor con la ayuda de Conan...

Conan arrastrado por la caída del ascensor

... pero justo después, la explosión de otra bomba rompe los cables del ascensor, arrastrando a Conan hacia abajo. Takagi se mete en el interior intentando resctarle.

Conan halla una bomba en el ascensor de la Torre Tokio

Ahora Conan y Takagi están atrapados en el ascensor, y para empeorar las cosas, hay una bomba de relojería colocada en la parte superior.

En la Torre de Tokio, otro protocolo está ordenando la evacuación de sus visitantes. En esa situación llega Takagi, y siguiendo las indicaciones de los operarios, llega a la entrada del ascensor en el que la niña está atrapada. El elevador ha quedado desviado hacia la parte superior de las puertas, dejando una abertura por la que ningún adulto puede entrar. La madre de la niña, llamada Akemi, está llamándola para que se salga por la rendija, pero la pequeña está demasiado asustada y no se atreve a moverse del sitio. Conan, que había llegado poco después de Takagi sin que él se diera cuenta, sorprende al detective y a los encargados ofreciéndose a ayudar a sacar a la niña, porque él sí que cabe por la abertura. 

Poco después, tras tranquilizar a Akemi dándole conversación sobre su peluche, Conan logra hacer que la niña salga del ascensor entregándose a los brazos de su madre. Pero justo cuando Conan se dispone a salir también hacia fuera, otra explosión resuena y provoca que el cable elevador se suelte. Takagi, al ver a Conan en apuros, se desliza hacia el interior del ascensor antes de que baje por el hueco. Los frenos de seguridad permiten que el aparato no caiga durante mucha distancia, pero ahora tanto Takagi como Conan están atrapados entre el mirador y el piso inferior. Para colmo de males, al salir por la trampilla, Conan ve que en la cubierta del ascensor hay una bomba de relojería, cuya cuenta atrás marca 1 hora y 40 minutos restantes. El artefacto también incluye un nivel de mercurio, que se ha activado con la sacudida. El explosivo es de tal tamaño que es capaz de volar la Torre de Tokio entera. 

Con el nivel de mercurio activado, no pueden esperar a un grupo de rescate, ya que el menor movimiento provocaría la detonación de la bomba. Conan explica que tampoco pueden pedir que les echen una cuerda como Takagi propone, porque el dispositivo está conectado a un micrófono, de modo que el terrorista estará escuchando todo lo que están diciendo. A la que los oiga salir, probablemente lo hará estallar. Solo queda una alternativa: desactivar la bomba. 

En el exterior, Sato les dice a Ai, Mitsuhiko, Ayumi y Genta que debem irse del lugar, y les miente asegurándoles que Conan y Takagi deben estar ya saliendo de la torre. Para su sorpresa, Haibara la tranquiliza a ella asegurándole que Conan y Wataru serán capaces de desactivar la bomba siguiendo las instrucciones de los artificieros. 

Dos agentes les traen a Takagi y a Conan material para desactivar la bomba

Dos agentes envían a Conan y a Takagi una bolsa con herramientas de artificiero, utilizando una caña para evitar que cualquier sacudida desplace el nivel de mercurio de la bomba.

Por el hueco del ascensor y utilizando una caña, unos agentes de Fuerzas Especiales les hacen llegar a Conan y a Takagi una bolsa de herramientas para desactivar explosivos. A través del walkie-talkie, el jefe de artificieros le va comunicando a Takagi las instrucciones que hay que seguir para desactivar la bomba, pero a Conan no le hacen falta y comienza a hacerlo por su cuenta. Mientras lo hace, piensa de nuevo en el mensaje que dejó el terrorista, y de repente conecta todas las pistas. Ya sabe cuál es el lugar en el que está la segunda bomba, y no podía ser más temido para él. 

En el instituto Teitan, mientras Sonoko intenta hacer el segundo examen, se da cuenta de que hay un helicóptero sobrevolando el centro. El profesor que supervisa la prueba está escuchando las últimas noticias de la radio a través de un auricular:

«Son las once y cuarenta minutos, quedan menos de veinte minutos para la hora en la que se anunció la explosión. El niño y el policía que quedaron atrapados junto con la bomba todavía no han sido rescatados. El tiempo pasa irremediablemente, ¿cuál será el destino del joven y el policía? ¿Pasarán a la historia junto con la Torre, símbolo de la ciudad de Tokio?»

En la Torre Tokio, Takagi se ve obligado, a petición de Conan, a comunicarle al jefe de artificieros que el niño no puede cortar uno de los cables necesarios. Sato sospecha al escuchar eso y le quita el walkie al agente, exigiéndole a Takagi que terminen cuanto antes con la bomba, porque sólo quedan diez minutos. Wataru le responde que no pueden seguir, porque en la pantalla del explosivo ha aparecido un mensaje:

«Valeroso policía, como premio por tu bravura, te daré una pista para averiguar dónde tendrán lugar los fuegos artificiales después del partido, y será justo tres segundos antes de que la bomba estalle. Que tengas suerte.»

Takagi explica a Sato que le gustaría que Conan fuera evacuado antes de que la bomba estalle, pero sólo él, estando en el techo del ascensor, puede leer la pista que aparecerá en la pantalla de la bomba. Tienen que esperar a que aparezca, porque sino la explosión de la segunda bomba, a las 15:00, podría ser una masacre. A Miwako, al ver que está ocurriendo lo mismo que con Matusda, se le llenan los ojos de lágrimas. En el exterior, una reportera continúa narrando la situación límite:

“Tan sólo faltan cuatro minutos para que la bomba estalle. Aún no han detenido el temporizador. ¡Señor terrorista, en caso de que nos esté viendo desde algún lugar, le pido que pare la bomba, por favor, si todavía tiene algo de compasión en su interior…!”

El terrorista escucha a la locutora de las noticias

El terrorista escucha a la locutora de las noticias sonriendo por sus ruegos desesperados.

El responsable de este y los anteriores atentados, un hombre con gafas y cabello despeinado, escucha a la locutora a pocos metros de distancia con una sonrisa malévola. «Al infierno con la compasión», piensa mientras recuerda lo que ocurrió hace siete años, cuándo él y su compañero colocaron dos bombas en dos edificios pidiendo diez millones de yenes en rescate. Cuándo ya habían conseguido que la policía aceptara pagarlo, el imbécil de su compinche escuchó por los informativos que la cuenta atrás de una de las bombas seguía avanzado, y se bajó de la furgoneta para avisar a la policía desde una cabina telefónica. Pronto fue localizado por varios agentes, y en su huida precipitada acabó siendo fatalmente atropellado por un camión. 

«La policía, la bofia se aprovechó de su ingenuidad y compasión, y lo mataron. Lo siento por el niño pero… si la bomba explota, culparán al policía por no haberle salvado. Si les entra el pánico y paran la bomba antes de que explote, perderán la pista e inevitablemente sucederá a una masacre. Cuando ocurra eso, me pondré en contacto con la prensa, y les haré ver lo cobardes y rastreros que son todos los policías. De una manera u otra, estáis acabados, malditos maderos.»

Conan sonríe después de que Takagi le pregunte quién es en realidad

Conan sonríe después de que Takagi le pregunte quién es él en realidad.

En el hueco del ascensor, Conan le revela en voz baja a Takagi lo que significaba el mensaje, para que así no los oiga el terrorista. Sin embargo, la solución puede referirse a cuatrocientos lugares distintos en Tokio. Si la policía ordenara la evacuación en todos esos lugares, el terrorista se daría cuenta y probablemente haría estallar la bomba. No hay otra alternativa que quedarse a esperar la pista, ya que Conan le revela a Takagi que quiere proteger a alguien muy importante para él, cueste lo que cueste. Al comprender que no van a salir de ésa, Wataru le pregunta quién es él en realidad, pero Conan se limita a sonreírle misteriosamente y a responderle «Bueno, si quieres saberlo… te lo diré algún día… en el otro mundo». En el exterior, la locutora continúa con su desesperada retransmisión:

«Las vidas del policía y del niño penden de un hilo cada vez más fino. Sólo queda un minuto. El temporizador sigue su cuenta atrás. ¡Ah, parece que la brigada de artificieros también ha recibido la orden de evacuar el edificio!»

En el coche de Kazunobu Chiba, Mitsuhiko, Ayumi y Genta se dan cuenta de que Conan y Takagi aún siguen en la torre, y gritan al agente diciéndole que tienen que volver a la torre. Haibara, sin decir una palabra, piensa que al final Conan y Takagi han hecho caso a la voz del diablo, tal y como hizo Jinpei Matsuda hace tres años. Ayumi llora mientras mira hacia la Torre de Tokio por la ventanilla, gritando a Conan.

En el ascensor, durante los últimos instantes, Takagi se prepara para que Conan le dicte la pista que aparecerá en la pantalla de la bomba. Cuando faltan tres segundos, aparecen cuatro letras en la pantalla: E-V-I-T. Al pie de la torre, el equipo de artificieros intenta llevarse a Sato por la fuerza, pero ella se resiste.

El terrorista sonríe al escuchar que Conan y Takagi no saben dónde está la segunds bomba

El terrorista sonríe al escuchar por el micrófono de la bomba desactivada que Conan y Takagi no saben a qué lugar se refieren las letras que han visto.

Todo el mundo espera lo inevitable, pero cuando la cuenta atrás debería haber llegado a cero, justo a las 13:50, no ocurre absolutamente nada. El terrorista escucha por el micrófono que Conan ha desactivado la ocurre bomba en el último segundo, cortando el cable que faltaba antes de que apareciera la pista entera. Sin embargo, sonríe al escuchar al niño diciéndole a Takagi que con sólo esas cuatro letras, no pueden saber en qué lugar se encuentra la segunda bomba. 

Conan felicitado por sus amigos

Después de que él y Takagi sean sacados el ascensor por los equipos de rescate, sus amigos lo felicitan por haber sido capaz de desactivar la bomba.

Poco después, Conan es entrevistado por la locutora que retransmitía la noticia, y su aparición por televisión es vista, con gran sorpresa, por parte de Kogoro y el profesor Agasa. De vuelta al pie de la torre, sus amigos lo felicitan por su hazaña, y Haibara le comenta que han hecho lo correcto al no sacrificar sus vidas para salvar la de otras personas desconocidas. Conan, sonriendo, le replica que seguramente eso es lo que pensó el terrorista. Al mismo tiempo, detrás de los niños, Sato recibe a Takagi aliviada, pero él le susurra algo al oído nada más verla.

En el instituto Teitan, Ran y Sonoko acaban de terminar con el segundo examen. Ran, preocupada porque antes le ha parecido oír a Shinichi llamándola con la mente, mira por la ventana a los vehículos no paran de entrar y salir por la puerta del centro. Ni ella ni Sonoko reparan en el micrófono que hay instalado bajo la cornisa de la ventana, que está siendo observado en esos mismos momentos por el terrorista, usando unos prismáticos desde un paso elevado a varias calles de distancia. 

«¡Sólo quedan cinco segundos! Cuatro... tres… dos… uno… cero… ¡y BOOM!»

El terrorista, rodeado por la policía

El terrorista se sorpende al verse rodeado por la policía.

Pero para su sorpresa, en el instituto no ocurre nada. Nervioso, el terrorista se dispone a activarla por control remoto con el móvil, pero una voz le interrumpe. Al mirar a su alrededor, se da cuenta de que está rodeado por el inspector Megure y varios agentes. Juzo, mostrándole el móvil que estaba al otro lado, le explica que antes los artificieros entraron secretamente en la escuela Teitan, y desactivaron las cinco bombas que había escondido en los contenedores del instituto sin hacer ningún ruido, para evitar que él los oyera por el micrófono. Acto seguido, el inspector le revela que resolvieron el mensaje que envió por fax a la Central:

«Soy un jugador de béisbol de la Liga Americana,  y esto es sólo el comienzo. La prórroga está a punto de empezar. El partido comenzará mañana al mediodía, y terminará a las tres de la tarde. Aunque encuentres a un lanzador de buen nivel, no lograrás detenerme. Al final le daré la vuelta al partido, y si queréis detenerme, entonces venid a por mí. Subid al montículo bañado en sangre de la caja de acero de los bates, y allí os estaré esperando.» 

Jugador de la Liga Americana indica que la clave está en inglés; un lanzador de buen nivel, hace referencia a lo que en inglés se conoce como Earned Run Average (ERA). Prórroga en inglés es Extra time. Si se resta ERA a EXTRA, quedan las letras X y T, y si se colocan una sobre la otra, se obtiene el símbolo 文, utilizado en los mapas japoneses para marcar colegios. En cuanto a la otra pista, las letras EVIT eran parte de la palabra inglesa DETECTIVE, pero escrita al revés. Si a los kanjis de la palabra detective en japonés, 探偵 (Tantei), se escriben también al revés, se obtiene 偵探, es decir, Teitan. El segundo objetivo del terrorista era así pues la escuela Teitan. Las pistas, tal y como estaban escritas, también podían relacionarse con las estaciones de tren y los estadios de béisbol, algo que le permitió despistar a la policía y ganar tiempo para preparar las bombas del instituto. El inspector Megure termina diciéndole que ha cometido un grave error poniéndose en un lugar tan visible para observar el instituto.

El terrorista intenta huir de la policía

Sin rendirse aún, el terrorista intenta huir de la policía saltando sobre un autobús que pasa por debajo del puente.

Nada más terminar su explicación, el terrorista da una vuelta sin previo aviso y lanza los prismáticos a Takagi. Aprovechando la confusión, salta del paso elevado para subirse a al techo de un autobús que pasa por la calle. Sato, furiosa por la huida del que mató a Jinpei Matsuda y estuvo a punto de matar a Conan y a Takagi, salta tras él, aterrizando sobre una furgoneta. El terrorista, al ver que la detective lo sigue, se deja caer al asfalto para seguir huyendo a pie. Sato hace lo mismo, y consigue arrinconarlo en un callejón. 

Takagi evita que Sato dispare al terrorista

Takagi se abalanza sobre Sato para evitar que su disparo mate al terrorista.

El criminal, desesperado, finge estar loco balbuceando que oía la voz de un niño en su cabeza que le decía que tenía que matar gente. Dominada por la rabia, Miwako se dispone a dispararlo con su pistola, pero justo en ese momento, Takagi, que venía siguiéndola, se abalanza sobre ella desde atrás y la tumba al suelo, desviando el tiro. A pesar del placaje, Sato se vuelve a poner de pie e intenta zafarse de su compañero, diciéndole que tiene que matarle, porque no puede soportar el hecho de que un cobarde así le quitara vida a alguien como Matsuda. Sin que ella lo espere, Takagi le responde con una bofetada.

Takagi y Sato se disponen a besarse

Impresionada por las palabras de Takagi, Sato toma su cara con las manos y lo acerca hacia ella para besarle...

Sato y Takagi se separan al ser interrumpidos por Megure

... pero se la llegada de Megure interrumpe la romántica escena.

Impresionada por la acción de su compañero, Sato se lleva la mano a la mejilla y queda en silencio. Takagi, mirándola a los ojos, le pregunta si ha olvidado que ella es la que siempre está diciendo que hay que servir al país con orgullo sin caer nunca en el odio y el prejuicio. Miwako, sin poder más, se derrumba sus rodillas, y se echa a llorar. Takagi, comprensivo, se agacha ante ella y le dice que si Matsuda la estuviera viendo, se enfadaría mucho con ella. Sato, sollozante, le pide que le deje olvidarlo. Wataru, tomándola de los hombros, le replica que no debería olvidar un recuerdo tan maravilloso; aunque las personas mueren, siempre seguirán vivas en el corazón de la gente que les conoció. Tras estas palabras, Miwako pone sus manos sobre la cara de Takagi y, acercándolo a ella, los dos detectives se disponen a besarse…

… pero la escena es incómodamente interrumpida por la llegada de Megure, preguntando por el disparo que se ha oído antes. Takagi y Sato se separan como un resorte y, con la cara sonrojada, le responden que sólo ha sido un disparo de advertencia, y que el culpable no ha sufrido ningún rasguño. El terrorista sigue tendido junto a la pared, en estado de shock por la bala que antes ha estado a punto de alcanzarle.

Créditos[]

La policía detiene al terrorista

Sato, Takagi, el inspector Megure y dos agentes detienen el terrorista sin que este ofrezca más resistencia.

La música del Ending 16: Overture, en la versión japonesa del episodio; o la del Ending 15: Mushoku, en la versión de Occidente, suena mientras se muestran los créditos y las escenas de lo que ocurrió el resto de ese largo día. Takagi y Sato se llevan esposado al terrorista, que no ofrece resistencia, y posteriormente Megure se encarga de llevarlo en coche patrulla hasta la Central.  

Al atardecer, Ran y Sonoko se desperezan en clase, contentas de haber terminado los exámenes finales, y lo celebran yendo al café Poirot. En la Agencia de Detectives Mouri, Kogoro se despierta de repente al apoyarse sobre unas latas vacías de la mesa; se había quedado dormido tras beber demasiado, como de costumbre. Lo último que aparece es una imagen nocturna de la Central de la Policía Metropolitana de Tokio.

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Por delante de ese mismo edificio pasa el Volkswagen amarillo del profesor Agasa, que lleva a Conan, Ai, Ayumi, Mitsuhiko y Genta de vuelta a casa. Tanto Hiroshi como Haibara comentan a Conan que están impresionados de que pudiera desactivar la bomba cuando faltaban sólo tres segundos, y aún así reconociera la palabra de la pista incompleta. Él les dice que no podía permitir que Takagi muriera, pero para sus adentros piensa que lo que más le motivó fue el peligro en el que podía encontrarse Ran si no conseguía conducir a la Policía al instituto Teitan.

Sato borra el último mensaje de Matsuda

Sato borra el último mensaje que le dejó Matsuda, y se despide de él pensando en que nunca lo olvidará.

En el Departamento de Investigación Criminal, el inspector Megure informa a sus agentes de que van a ir a visitar a Shiratori al hospital. Sato, antes de ir con sus compañeros, borra el último SMS de Jinpei, mientras se despide de él en sus pensamientos:

«Hasta siempre, Matsuda… pero nunca… nunca... te olvidaré.» 

Curiosidades[]

  • Gosho Aoyama, autor del manga Detective Conan, reveló en una entrevista que el caso que adapta este episodio es uno de sus favoritos.
  • La cara de Kenji Hagiwara y el resto de la escena del prólogo solo se muestran en el anime. En el manga, de Kenji Hagiwara sólo se menciona el nombre.
  • En la última escena del capítulo hay un error en la pantalla del móvil de Sato. La fecha del mensaje de Matsuda pone que es del 7 de noviembre, cuando debería ser del 6 de enero.
  • El caso sucede 3 años antes del desarrollo de la línea temporal de la serie. En los capítulos #301 y #302 se presenta al personaje de Matsuda y Takagi, que se disfraza y su apariencia resulta la de él, parece desconocer lo que sucedió con este personaje tiempo atrás; sin embargo, ahora se presenta que eran compañeros en la misma división.

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