Detective Conan Wiki
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Resurrección desesperada: El lugar prometido
Episodio 193
Título
Kanji 命がけの復活~約束の場所~
Romaji ~Inochigake no Fukkatsu ~ Yakusoku no Basho ~
Español La vida en peligro por una reaparición: El lugar de la promesa
Latino Reaparición riesgosa: El lugar de la promesa
Estrenos
Estreno Japonés 5 de junio de 2000
Estreno Español 5 de diciembre de 2006
Estreno Latino Desconocido
Staff
Director Kenji Kodama
Yasuichiro Yamamoto
Guionista Chika Ichimaru
Director de Episodio Minoru Tozawa
Director de Animación Keiko Sasaki
Información
Temporada Séptima
Personajes no Debut Shinichi Kudo
Ran Mouri
Conan Edogawa
Juzo Megure
Wataru Takagi
Ai Haibara
Kogoro Mouri
Hiroshi Agasa
Yusaku Kudo (fondo)
Yukiko Kudo (fondo)
Personajes Debut Ninguno
Caso resuelto por Shinichi Kudo
Siguiente pista de Conan Collar de perlas rosadas
Adaptado de Capítulos 258-260
Música
Opening Mysterious Eyes
Ending Secret of my heart
Cronología
Anterior La vida en peligro por una reaparición: Shinichi ha vuelto...
Número 193
Siguiente La cajita de música encomendada (1ª parte)


La vida en peligro por una reaparición: El lugar de la promesa es el episodio #193 de Detective Conan. Se trata de la sexta y última parte del arco argumental La vida en peligro por una reaparición.

En este capítulo, Shinichi empieza a notar que va a volver a convertirse en Conan. Teme que no le dé tiempo a resolver el caso antes de volver con Ran, algo que puede tener consecuencias desgarradoras para los sentimientos de ambos.

Sinopsis[]

Mientras espera a Shinichi, Ran vuelve a preguntarse que será eso tan importante que él le quiere decir. Aún tiene en mente lo que le dijo la camarera, de que podía ser una proposición de matrimonio, pero Ran no acaba de creérselo.

En esos mismos momentos, Shinichi continúa investigando el asesinato del empresario Taiji Tatsumi, aunque ya tiene claro que quien lo mató fue Satoru Ooba. Sin embargo, aún no ha encontrado ninguna prueba irrefutable, y no queda claro cómo lo hizo Ooba para no mancharse de pólvora al disparar la pistola. Una de las empleadas menciona que cree cómo pudo hacerlo. Ooba era el organizador de la fiesta y su papel era el de disfrazarse de la mascota de la empresa con tal de animar la celebración y divertir un poco a los asistentes. Si hubiera tenido escondido otro disfraz igual, podría haberlo usado para cambiarse de ropa dentro de él y hacer desaparecer todo rastro de pólvora. Sin embargo, otro empleado asegura que eso es imposible, porque el propio Ooba entregó su chaqueta a sus compañeros antes de meterse en el disfraz. Shinichi, que sigue sospechando de él, pide a los empleados que le enseñen el susodicho disfraz de mascota.

Shinichi examina el disfraz de Satoru Ooba

Shinichi examina el disfraz que usó Satoru Ooba en la fiesta de la empresa.

Al ver el disfraz, Shinichi examina el mecanismo para hacer que los ojos de la mascota parpadeen y acaba comprendiendo el truco que usó Ooba para deshacerse de la pólvora. Con esto, Shinichi informa al inspector Megure de que ya ha resuelto el caso, así que los dos y Takagi regresan al ascensor para interrogar a Ooba. Mientras caminan, Shinichi empieza a sudar y se da cuenta de que están apareciendo los síntomas previos a un encogimiento de su cuerpo. Con dolor, Shinichi piensa en Ran y ruega mentalmente que no vuelva a transformarse en Conan, en un día tan importante. Megure se da cuenta de las dificultades de Shinichi para hablar, pero éste se recompone a duras penas y le dice que hay que “subir al escenario, donde la verdad nos aguarda”.

Takagi le pregunta a Shinichi si se encuentra bien

Takagi se da cuenta de que Shinichi se está encontrando mal.

Habiéndose reunido ya con el resto de la policía y los sospechosos, Shinichi explica cómo Ooba disparó a Taiji Tatsumi desde el ascensor sin que su amante, Sakurako Tatsumi, se diera cuenta. Utilizó una pistola con silenciador y disparó de modo que la detonación coincidiera con el estallido de los confetis de la fiesta, y así Sakurako no se enterara. Antes de subir al ascensor, Ooba le pidió a su jefe que hiciera ver que se iba a casa para así esperarle en otra planta. Era Taiji quien iba a disfrazarse de mascota para la fiesta y así sorprender a sus empleados, y Ooba era el encargado de traerle el disfraz. De ese modo, Ooba se aseguró de que su jefe estuviera esperando en la planta que él planeaba. La ropa desabrochada de Taiji Tatsumi se explica porque en ese momento se estaba cambiando para disfrazarse de la mascota. Por último, como el ascensor era el privado de la empresa, Ooba sabía que nadie lo utilizaría a esa hora hasta que terminara la fiesta.

Truco que utilizó Satoru Ooba para asesinar a Taiji Tatsumi

Como Ooba cubrió su pistola con una bolsa de plástico, su ropa no quedó manchada de pólvora.

Tras escuchar las deducciones de Shinichi, Ooba no se inmuta y le pregunta que, si él fue quien disparó la pistola, ¿por qué no han encontrado rastro de pólvora en su ropa? Shinichi le replica que las pruebas de que lo hizo están en el ojo del disfraz de la mascota. Allí guardó la bolsa de plástico con pólvora dentro que antes utilizó para cubrirse la mano derecha durante el asesinato. Para no mancharse, Ooba se puso un guante en la mano derecha, con ella cogió la pistola, y por último se cubrió el guante y el arma con la bolsa de plástico, sujetándola a la muñeca con una goma elástica. De ese modo, cuando disparó, toda la pólvora quedó retenida en la bolsa, y no se manchó la ropa. Todo esto pudo hacerlo sin que Sakurako se diera cuenta porque, además de que la estaba besando envolviéndola con el brazo izquierdo, todas las plantas y el ascensor de la empresa estaban a oscuras con motivo de la fiesta. Shinichi termina anunciando a la policía que encontrarán las huellas dactilares de Ooba en la bolsa de plástico hallada en el disfraz.

A pesar de la explicación de Shinichi, Ooba sonríe y corrobora que la policía encontrará sus huellas en la bolsa… junto a las de otros compañeros suyos que le ayudaron a ponerse el disfraz. Según él, alguien que guardaba rencor al señor Tatsumi fue quien lo mató en el pasillo mientras él y Sakurako estaban en el ascensor, y aprovecho para inculparlo a él introduciendo una bolsa de pólvora en el disfraz de la fiesta. Shinichi, que vuelve a padecer sudores, permanece callado, y al verlo Ooba sonríe malévolamente, diciéndole que tiene respuestas a todas sus preguntas. 

Shinichi le revela a Ooba una prueba inesperada

Shinichi desmonta la coartada de Ooba revelándole una prueba inesperada.

A pesar de encontrarse cada vez peor, Shinichi logra sacar fuerzas y le menciona a Ooba las perlas rosadas de los pendientes de Sakurako. Sakurako le había dicho que los había comprado esa misma tarde, y que él, al regalarle el collar de perlas rosadas en el ascensor, le comentó que irían a juego con sus pendientes rosados. Sin embargo, los pendientes rosados se ven grises en la oscuridad, así que si le dijo eso a Sakurako cuando aún estaban en el ascensor, fue porque cuando abrió la puerta para matar a Taiji, con la luz que entraba pudo ver de qué color eran.

Con esta última revelación, Ooba confiesa que mató a su jefe para vengar la muerte de su padre, que también era presidente de una importante empresa de videojuegos. Hace veinte años, su padre fue convencido por Taiji Tatsumi para que sus dos empresas se unieran y se instalaran en el edificio Beika Center, pero todo resultó ser un engaño. Tatsumi lo engañó para absorber su empresa y despedir a todos sus empleados, y el padre de Ooba, arruinado, no pudo más y se quitó la vida. Sin embargo, Ooba revela que eso fue mentira, porque a su padre lo mataron pero lo hicieron de tal manera que pareció un suicidio. A pesar de ello, en ese entonces un joven detective logró darse cuenta del engaño y esclareció el crimen. Takagi recuerda que aquel joven fue Yusaku Kudo, y Megure le comenta a Shinichi la ironía de que haya resuelto un caso que surgió a partir de otro que resolvió su padre, pero al girarse descubre que el chico detective se ha ido.

Haibara espera a Shinichi disfrazada de Conan

Haibara esperaba a Shinichi en los labavos, disfrazada de Conan.

Shinichi, notando que está volviendo a transformarse en Conan, ha huido hacia los lavabos. Allí se lamenta de no haber tenido tiempo para lo que quería: declararse a Ran. Había elegido aquel restaurante porque fue el mismo en el que hace veinte años su padre le pidió matrimonio a su madre. Al darse la vuelta, ve a Haibara disfrazada de Conan, esperándolo mientras mira su reloj de pulsera. La chica sonríe al ver a Shinichi y piensa que, tal como había calculado, el antídoto ha durado 24 horas, y podría considerarse como un pequeño éxito.

Minutos más tarde, en el restaurante, la camarera vuelve a la mesa de Ran y le cuenta que ya han resuelto el caso, así que en breve regresará su “novio”. Ran replica, avergonzada, que Shinichi no es su novio, y justo al decirlo, él llega a la mesa, pero ya no es Shinichi, ahora vuelve a ser Conan. El joven detective con cuerpo de niño le entrega la tarjeta de crédito de Shinichi a Ran y le explica que su padre la está esperando para recogerla. Ran le pregunta dónde está Shinichi, y Conan balbucea que lo llamaron para ese caso que tiene tan importante, y como había ocurrido algo terrible tuvo que salir corriendo. 

Conan le promete a Ran que Shinichi volverá

Conan le promete a Ran que Shinichi volverá.

Al oír esas palabras, Ran se entristece y sus ojos se llenan de lágrimas. Conan intenta consolarla diciéndole que Shinichi es idiota por haberla dejado sola en un sitio así, pero Ran se cubre las orejas con las manos y solloza que no quiere oír nada más, y que está harta de mentiras. Al ver a su ser más querido con el corazón roto, Conan baja la mirada con melancolía y le dice a Ran las siguientes palabras:

“Shinichi me dijo que… un día… un día sin duda alguna… volverá. Volverá a por ti. Que aunque… le vaya la vida en ello… quiere que le esperes, que volverá a buscarte, Ran. Por eso. Por eso él…”

Ran mira a Conan después de que este le prometa que Shinichi volverá

Conmovida por las palabras de Conan, Ran se seca las lágrimas y mantiene la esperanza.

Al escuchar a Conan hablando de ese modo, Ran se seca las lágrimas y sonríe, pidiéndole que no se ponga tan serio, porque la culpa la tiene el “detective de pacotilla” que es Shinichi. Acto seguido, le dice a Conan que será mejor que se coman juntos un postre para olvidar lo ocurrido, y empieza a hablar con la camarera para consultar la carta. Conan, con una sonrisa triste, contempla al amor de su vida que tanto dolor tiene que sufrir por él.

Curiosidades[]

  • Este es el último episodio de la séptima temporada del anime.
  • Gran parte de la última escena del episodio fue utilizada para el Ending 24: Kimi e no Uso.

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